jueves, 16 de enero de 2014

El apoyo al cuidador ,una necesidad sanitaria



amor




Nuestra sociedad avanza hacia un crecimiento establecido de la población de la tercera edad, con un grado mayor o menor de dependencia. Si a esto añadimos la incorporación de la mujer al trabajo con horarios exigentes, tenemos que la figura del cuidador tradicional, que recaía en la mujer como principal agente, ha sido desbordada y vive estos cuidados con temor, ansiedad y preocupación, provocando en muchas ocasiones que el cuidador claudique ante esta dura tarea. El estrés que ocasiona la tarea de cuidar ha sido ampliamente documentado en múltiples estudios referidos principalmente a cuidadores de enfermos de Alzheimer, esquizofrenia y otros trastornos mentales.
Considerando al cuidador como  la persona que atiende las necesidades de salud - en sentido amplio - de la persona dependiente a lo largo de todo el ciclo vital. Un cuidador puede realizar su actividad durante la etapa infantil, en la madurez o en la senectud. Es, por tanto, necesario proporcionar un soporte de apoyo a este colectivo que tanto bien aporta a la sociedad y que, con su esfuerzo y dedicación generosa, cubren las necesidades de las personas las dependientes
SOPORTE SOCIAL          
El apoyo social representa el recurso social más importante con el que superar las adversidades que acompañan a los acontecimientos vitales estresantes. El apoyo social atiende a una multiplicidad de dimensiones, una definición que las recoja ha de ser necesariamente laxa. Por este motivo, la definición aportada por Lin (1986) es una de las más comprensivas y aceptada. Este autor concibe el apoyo social como provisiones instrumentales o expresivas, reales o percibidas, dadas por la comunidad, redes sociales y amigos íntimos. Esta definición recoge tres tipos de apoyo social que aparecen fundamentalmente en todas las clasificaciones de este constructo: emocional, tangible o instrumental e informacional (Barrón, 1996; Shaefer, Coine y Lazarus, 1981).
El primero representa el sentimiento de ser amado, la seguridad de poder confiar en alguien y de tener intimidad en esa persona.
El apoyo instrumental tangible o material hace referencia a la posibilidad de disponer de ayuda directa (por ejemplo, cuidar de la casa cuando uno se ausenta, cuidar de un familiar, etc.). La última de las funciones, consiste en la provisión de consejo o guía para ayudar a las personas a resolver sus problemas. Así, cuando las personas se enfrentan con un problema que no puede resolverse de un modo fácil y rápido, tratan de buscar información acerca de su situación, posibles modos de solucionarla o recursos adecuados para disminuir los perjuicios que les ocasiona. En este proceso de búsqueda de ayuda, las redes sociales representan un importante punto de referencia para las personas necesitada (De Paulo, Nadler y Fisher, 1983).

LA TEORÍA DEL EFECTO AMORTIGUADOR
Defiende que es precisamente en aquellas condiciones en las que la persona se ve sometida  a estrés, cuando el apoyo social ejerce su influencia sobre su estado anímico de salud y bienestar generales. Esta teoría señala dos efectos principales derivados de la disposición de apoyo social (Barrón, Lozano y Chacón, 1988). De acuerdo con el modelo transaccional de Lazarus y Folkman (1986), el apoyo social actuaría tanto sobre la evaluación primara como secundaria: sobre la primera, la provisión de soporte de otras personas ayudaría a redefinir la situación estresante como menos dañina o amenazante. En cuanto a la valoración secundaria, el disponer de los recursos aportados por su red (tanto emocionales, como instrumentales o de información) aumenta la percepción de su capacidad de hacer frente a la situación promoviendo conductas saludables en el sujeto que le ayudan a reducir las reacciones negativas ante el estrés (Cutrona, 1986).
En un estudio longitudinal llevado a cabo por Berkman y Syme (1979) durante nueve años, estos autores encontraron, que las personas con menor apoyo social tenían una probabilidad de morir durante ese período de casi tres veces superior a la de aquellos que disfrutan de una mayor vinculación social. Este mismo patrón de resultados se ha observado en estudios como el realizado en la comunidad de Tucumseh en Michigan (House, Robbins y Metzner, 1982), en Seattle (Bosworth y Schaie, 1997), o en otros llevados a cabo con muestras de otros países como Suecia (Orth-Gomer y Jonson, 1987), Japón (Sugisawa, Liang y Liu, 1994) o Dinamarca (Avlund, Damsgard y Holsteins, 1998).
Son de destacar las hipótesis aportadas por Berkman (1985) en cuanto a los posibles mecanismos que puedan mediar la relación negativa entre el apoyo social y morbilidad / mortandad. Este autor destaca los siguientes:
1.      Las personas que disponen de mayor apoyo tienen también la posibilidad de obtener mejores cuidados médicos.
2.      La mayor disponibilidad de apoyo supone una mayor provisión de ayuda directa proveniente de la propia red, lo que se traduce en un mejor estado de salud.
3.      La red social actúa como modelo para la adquisición de conductas saludables que disminuyen el riesgo de padecer enfermedades.
4.      La disponibilidad de apoyo social actúan a nivel fisiológico aumentando las defensas del sujeto y de esta manera su inmunidad frente a determinadas patologías.



lunes, 25 de noviembre de 2013

25N Dia Internacional contra la violencia de género.Revisando una ley





La ley de Marga
En estos 25 años de práctica profesional en el ámbito de la psicología clínica, he tenido ocasión de atender a muchas mujeres que han acudido a consulta. Cuando a mediados de los años noventa, una mujer tenía cita en salud mental con múltiples síntomas psicosomáticos y ansiedad generalizada como diagnóstico principal, sabíamos que era un caso habitual del psicólogo.  Entonces no existía la Ley de protección integral a víctimas de violencia de género. Ni siquiera se hablaba de violencia de género, como mucho se incluía como circunstancias añadidas el maltrato o “dificultades en la relación marital”. 
Volviendo la vista atrás me doy cuenta que aquellas mujeres que reiteradamente acudían a consulta con síntomas similares, remitidas desde psiquiatría y sin mejoría en el tiempo, eran lo que hoy consideraríamos víctimas de violencia de género.
Puedo hablar de Margarita, una mujer menuda de mediana edad que relataba sus dificultades con su familia y en el que el tema principal era “que nadie la valoraba”.  Esta queja inespecífica la  ejemplificaba en diversas situaciones domésticas de su quehacer cotidiano –era ama de casa exclusivamente- . “Si hago la comida, nadie lo reconoce. Cuando todo va bien, perfecto, pero si Marga está mal todo es culpa mía”, alegaba la paciente.  Jamás hablaba de malos tratos, o de la violencia que sobre ella ejercía su marido. Todo parecía recaer en ella y en sus extrañas manías.  Un día que acudió su marido a consulta, me di cuenta de la violencia verbal que la mujer recibía y la coacción sobre Margarita.
En un intento por mi parte de limitar su agresividad verbal y poner coto a su actitud,  se marchó de la consulta echando pestes. En la siguiente sesión apareció Marga con un moratón en el brazo y en la cara, y me dijo que “el cafre de su pareja” le había comentado “este para ti, y este para la psicóloga”.  Con sendos golpes nos había victimizado a las dos; a mí moralmente más de lo que él pudiera imaginar.
Con este caso y otros muchos más que en aquella época ocurrieron, quiero explicar que la desgracia del maltrato a la mujer por parte de su pareja es tan antiguo como el mundo, pero en España empezamos a ponerle nombre y a tomar medidas a partir de 2004; año en el que apareció la Ley de protección integral sobre violencia de género.
No quiero decir ni mucho menos que esta norma haya sido una panacea, ni siquiera que haya hecho disminuir la incidencia de casos, pero reconozco que ha habido un antes y un después. La sociedad se ha concienciado; las víctimas pueden reclamar y el maltratador puede ser señalado como tal y, muy lentamente, la víctima puede dejar de sentir que está sola.
Personalmente, con esta ley y su clarificación del concepto de violencia de  género, he iniciado mi particular cruzada. A través de los aspectos psicológicos y criminológicos de la violencia hacia la mujer, he podido hacer llegar a distintos colectivos el conocimiento de esta triste realidad que he conocido desde distintos ámbitos. He hablado de las diversas teorías que explican el fenómeno; de las características de la víctima, de las tipologías del maltratador, de qué es el maltrato…
El apoyo a la víctima ha sido prioritario, bien atendiendo casos concretos tan terribles como el relatado,  bien formando colectivos y mujeres o concienciando a mi entorno profesional de la crudeza del maltrato.
No quiero ponerme mérito ninguno, porque me siento impotente ante este hecho como el caso  de Marga. A mí también me golpea cuando una mujer sufre malos tratos y no puede ni sabe cómo recibir ayuda, y sigo abogando por paliar la soledad y el miedo de las personas que sufren la violencia del maltratador. 

Queda mucho por hacer por parte de colectivos- profesionales de la seguridad y sanitarios, gobernantes, medios de comunicación y población en general -implicados en el tema, que siguen manifestando su falta de sensibilidad al no emplear el esfuerzo suficiente  en  ayudar a  las víctimas.  
 Fuente :aportación personal al Libro de Chesca Llorens "Una Isla silenciosa"  editorial Walking away Library  Pictografía (2013)   Colección  www.nobelbook.com

lunes, 11 de noviembre de 2013

Diabetes e intervención psicológica

              


La diabetes es una de las enfermedades crónicas que más requieren la colaboración de la psicología para ayudar a que la persona se adapte al tratamiento y favorecer una buena     evolución. Muchas son las variables psicológicas que pueden incidir en la diabetes  entre ellas el estrés, y algunas características psicopatológicas  de los pacientes como la  depresión, que si se ha mostrado que es un factor que empeora el control de glicemia.
Las características de personalidad  también influyen en el control metabólico. Se ha demostrado que las personas con alta evitación del daño y dependencia de la recompensa, responden peor al control de la glucemia. En este caso concreto estas características de personalidad dificulta la relación  paciente – sanitario y el seguimiento continuado de pautas de tratamiento. Algunas alteraciones de personalidad  tales como inestabilidad emocional,baja autoestima,relaciones basadas en dependencia; facilidad para el descontrol de impulsos y dificultades para tolerar la frustración, complican  el control de glucemia  en el paciente

La adaptación a la enfermedad  incluye aspectos dinámicos en el que influyen tanto la personalidad del paciente como la relación familiar y del entorno.
 Las variables que predicen una adaptación eficaz  a la enfermedad son entre otras : 

  • La atribución del paciente sobre los síntomas, gravedad,costes-beneficios del tratamiento y percepción de autoeficacia hacia el tratamiento.
  • El nivel de ansiedad.
  • Estrategias de afrontamiento adecuadas.
  • Apoyo socia.l
La evaluación se realizara sobre estos aspectos, a través de cuestionarios  de percepción de  autoeficacia, estrategias de afrontamiento;análisis de atribuciones  sobre el control de la enfermedad  y escala de apoyo social
El tratamiento adecuado se planificará en función de las características de personalidad, el nivel de adaptación y el manejo de estrategias de afrontamiento.
El tratramiento una vez recabados los datos de la evaluación  es el que
yo aplico en consulta: Reestructuración cognitiva y resolución de problemas ante los pensamientos catastrofistas hacia la enfermedad.
Ante altos niveles de ansiedad , la relajación muscular.
Las situaciones amenazadoras respecto a la enfermedad se resuelven eficazmente con técnicas de habilidades sociales y entrenamiento en asertividad, así como el entrenamiento en autoobservación para detectar los riesgos que pueden llevar a una actuación inmediata  (como es el caso de  la hipoglucemia).


martes, 15 de octubre de 2013

19 DE OCTUBRE DIA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER DE MAMA




EL CÁNCER DE MAMA SON EN REALIDAD 10 ENFERMEDADES DISTINTAS
CADA MUJER AFECTADA UNA PACIENTE ÚNICA, UNA HISTORIA PERSONAL Y UNA TRAYECTORIA VITAL IRREPETIBLE        







  #Cáncerdemama 19 de Octubre día mundial del Cáncer de Mama

sábado, 5 de octubre de 2013

10 de Octubre DIA MUNDIAL SALUD MENTAL

LA DEPRESION EN EL MUNDO

 





Varía mucho entre los distintos países,quienes son los que se ven afectados por la depresión. La prevalencia a lo largo de la vida va desde un 3% en Japón a un 16.9% en EEUU, llegando entre un 8 a 12 % la mayor parte de los países.  La falta de criterios diagnósticos de despistaje hace difícil comparar tasas de depresión entre las naciones. Además, las diferencias culturales y los diferentes factores de riesgo afectan la expresión del trastorno. Si sabemos que los síntomas de depresión pueden identificarse en todas las culturas.
En todo el mundo hay algunos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir depresión:
1.        Genero. La depresión es dos o tres veces mas común en las mujeres, aunque        algunos estudios hechos en África no respaldan este dato.
2.        Desventajas económicas,  la pobreza.
3.         Desventajas sociales tales como el bajo nivel educativo.
4.        Genética. Si hay alguien con el trastorno en la familia inmediata, se tienen dos a tres       veces mas probabilidad de adquirir la enfermedad en algún momento de la vida.
5.        Exposición a la violencia.
6.         Ser separado o divorciado, especialmente para los hombres.
7.         Otras enfermedades crónicas

fuente: World Federation for Mental Health 


·                                     Carmen Pomares

martes, 17 de septiembre de 2013



ESTRÉS LABORAL

Como lo identificamosy definimos
El conjunto de fenómenos que se suceden en el organismo del trabajador con la participación de los agentes estresantes lesivos derivados directamente del trabajo o que con motivo de éste, pueden afectar la salud del trabajador.
Es la falta de sensación de control y de habilidades para afrontar las diversas situaciones dentro del marco laboral que condiciona negativamente la vida del individuo.

Factores desencadenantes del estrés laboral

Un factor desencadenante se refiere a las causas que pueden provocar este estado de estrés.
 Son los siguientes:
Sobrecarga de trabajo. 
Acaparar demasiado, exceso de celo profesional, asignación excesiva de actividades a un trabajador.
Relaciones interpersonales.Interacción cotidiana entre los miembros de un grupo de trabajo, miembros de un mismo departamento o miembros de una empresa.
Interferencias en el desempeño
Obstáculos organizacionales que impiden o dificultan el cumplimiento de las actividades de un trabajador.
Conflicto de roles. Cuando una persona se plantea de su trabajo unas expectativas de cómo debería comportarse, y esta expectativa dificulta o imposibilita cumplir con otra.
Burnout” o “síndrome de estar quemado”. Este síndrome se ha definido como un cansancio emocional que lleva la pérdida de motivación y eventualmente progresa hacia sentimientos de inadecuación y fracaso personal. Se encuentra muy relacionado con el estrés personal subsiguiente a las condiciones laborales y características de aquellos trabajos en contacto directo con las personas.
Este síndrome provoca en la persona una respuesta disfuncional: cansancio físico y psíquico, actitud distante y despersonalizada hacia los demás, pérdida de la sensación de eficacia.
Mobbing: hostigamiento psicológico o acoso moral. Describe una situación en la que una persona o grupo de personas ejercen una violencia psicológica extrema de forma sistemática durante un tiempo prolongado sobre otra persona en el lugar de trabajo.

ESTRATEGIAS PARA ESTAR BIEN.

1.- No permitir que los agravios triviales nos afecten

2.- No ceder ante la culpa

3.- Desarrollar estrategias

4.- Aprender a aceptar los cambios y adaptarnos a ellos

5.- Cambiar de opinión con respecto al estrés

6.- Desarrollar un sistema de apoyo 

7.- Aprender a aceptar aquello que no podemos cambiar

8.- Desarrollar un régimen antiestrés personal

9 No tomarse las cosas personalmente 

10.- Creer en nosotros mismos